Sin Lugar a Dudas

10 cosas realmente fenomenales de ser Católico

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Hermanos y hermanas, vivimos en una época de listas. Solo al navegar por el internet encontrará una lista de cualquier tema-algunos serios, algunos tontos, y algunos francamente extraños. Por ejemplo, solo una búsqueda de diez minutos en un par de sitios web, he encontrado las siguientes listas: 18 formas en la que tu teléfono ha arruinado tu vida; 17 ideas para quien no le gusten los niños; 13 cosas extrañas que puedes hacer con una lata de Coca-Cola; 6 maneras de saber que has estado asando tu pollo a la parrilla mal; y 5 razones para beber con pajilla o sorbete. Así pues, como mi contribución personal a la cultura popular, he aquí mi lista de “10 cosas realmente fenomenales de ser católico”.

Confesión. Una de las cosas realmente geniales de ser Católico es el Sacramento de la Reconciliación o confesión como es popularmente conocido. La confesión es una potencia espiritual. Proporciona una oportunidad para que reconozcamos nuestras faltas y fracasos, escuchar las palabras del perdón y luego vamos a comenzar bien. Sentir que estamos arrepentidos – es algo que todos necesitamos hacer de vez en cuando.

El Rosario. San Juan Pablo dijo que el Rosario “es una oración de un gran significado, destinada a producir una cosecha de santidad”, y de hecho ha sido así. Una oración única para los católicos, el Rosario combina la meditación en la vida de Jesús y María con el rezo de oraciones familiares. A lo largo de los siglos, el Rosario ha fortalecido a los cristianos que entran en batalla, ha unido a familias y ha consolado a los devotos católicos en tiempo de crisis. ¡El Rosario–tan simple, tan poderoso y tan Católico!

Papas. ¿Es el Papa Católico? Por supuesto que el Papa es católico, el papado es una de las marcas más identificables de la Iglesia Católica. Cuando se elige a un nuevo Papa, el mundo entero vigila el humo blanco y espera el anuncio desde el balcón. Cuando el Papa viaja, masivas multitudes van a verlo. ¿Y quién no está familiarizado con el pequeño papa-móvil que pasa por la multitud frenética? Mientras que cada Papa tiene su propia personalidad y prioridades, los católicos aman a su “Obispo de blanco”.

Santos. Los católicos abrazan a sus santos, como favoritos, algunas veces excéntricos, y miembros de nuestra familia espiritual. Buscamos inspiración en los santos y nos dirigimos a ellos para pedir ayuda. ¿Estás buscando algo que se te perdió? Llama a San Antonio. ¿Preocupado por tu cachorro enfermo? San Francisco de Asís está allí para ayudar. ¿Tratando de vender tú casa? Entierra a San José. (Con una bufanda hacia bajo para que sea más efectivo). Cualquier buen católico tiene un santo preferido o a lo mejor dos.

Reliquias. Muy relacionado con nuestra devoción a los santos es nuestro cariño por las reliquias. Las reliquias vienen en diferentes grados: por ejemplo una parte del cuerpo del santo o un objeto que el santo usaba. Nosotros lo católicos usamos reliquias para acercarnos más a los santos, como un cuadro precioso de un ser querido fallecido o lejano. Las reliquias pueden ser abusadas por supuesto, y el historial de la Iglesia no siempre ha estado por encima de los problemas. ¿Una pluma del Ángel Gabriel? ¿De versas? ¿La leche materna de la Virgen María? Ridículo. Por otro lado, algunos cínicos que ridiculizan las reliquias católicas se mantendrán en fila durante horas para tocar la Copa Stanley o mirar la camiseta sudada de San Tom Brady.

Procesiones. Los católicos amamos las procesiones. Algunas son cortas-ya sea en el interior de la Iglesia o alrededor de la misma. Algunas duran horas mientras caminan por las calles de la ciudad. Pero cada procesión es una muestra del viaje que nos lleva al más sagrado de los destinos- el cielo. Vean un grupo de personas caminando por la calle, lo más probable es que sea un grupo de católicos celebrando su fe. (¡Ho, hoy en día se le llama marcha anti-Trump!)

Bendiciones. “La celebración de las bendiciones ocupa un lugar muy privilegiado entre todas las cosas sacramentales de la Iglesia para el beneficio pastoral del pueblo de Dios”. (Libro de las bendiciones) En otras palabras, los católicos aman sus bendiciones. Bendecimos a la gente, los animales domésticos, los hogares, los carros, las comidas, los artículos religiosos y casi todo. Una bendición no cambia la naturaleza del artículo. Simplemente indica que está dedicado a un propósito religioso, o al menos positivo. Simplemente nos hace sentir mejor.

Música. Los católicos tenemos una rica tradición de música litúrgica. Comienza con la herencia del canto gregoriano, un regalo de la Iglesia para el mundo, y los himnos católicos que muchos de nosotros crecimos cantando- La Salve Reina, “Dios Santo Alabamos Tu Nombre” Tantum Ergo, “Jesús, Mi Señor, mi Dios, mi Todo”. Las congregaciones católicas no son conocidas por tener grandes cantantes, pero cuando lo hacemos, tenemos un extenso cancionero para elegir.

Culpa. Los expertos y comediantes se burlan de la “culpa católica”, a menudo descrita como una conciencia que nos hace pensar que todo es un pecado. Por ejemplo, al olvidar el hilo dental, o no terminar todos los alimentos del plato se convierte en una confesión material. Pero mientras la gente se burla de los católicos por su escrupulosidad, de hecho, tener un poco de culpa es hábito saludable. Nos impide meternos en problemas y nos inspira a hacer lo correcto. Nuestro mundo de hoy se beneficiaría un poco de la “culpabilidad católica”.

Sentido del humor. Chesterson dijo que “los ángeles pueden volar porque son ligeros”. Creo que lo mismo puede decirse de los católicos. Sin ser irrespetuosos ni sacrílegos, los católicos pueden burlarse, bromear o auto aprobarse casi cualquier cosa en nuestra religión, incluyendo todo lo que figura en esta lista. Después de todo, son solo los católicos que pueden dirigir una hermosa oración a la Virgen, ¡en un improbable pase de touchdown!