Hermanas Misioneras esperan que visita del Papa México, sea un Despertar a la fe

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PROVIDENCE - Cuando el Papa Francisco llegó a la ciudad de México el viernes pasado, su llegada fue recibida con mucho entusiasmo, una vieja tradición de la fe católica. Aunque el pontífice ya había viajado previamente a América del Sur y Cuba-sin ir a Argentina- este fue su primer viaje pastoral a México. Aun aquí en Providence, este viaje fue de mucho entusiasmo, ya que más del 80 por ciento es católico. La hermana Lilian Carapia, la hermana Elizabeth Castro y la hermana Mariana Ramírez, tres hermanas Misoneras de los Servidores de la Palabra, son originalmente de México y actualmente están trabajando en Providence, y estuvieron viendo muy de cerca todas las actividades del Papa y pudieron escucharlo hablar en su lengua nativa. Ellas compartieron sus ideas con el personal del periódico El Católico de Rhode Island en una entrevista la semana pasada.

“Cuando tú vas a México en una visita Papal, eso es contagioso”, dijo la hermana Castro, quien tuvo la oportunidad de ver al Papa Juan Pablo II cuando visitó la ciudad de México en el año 1999. “Trae el gozo y la motivación de comenzar de nuevo y seguir nutriendo la fe. Eso es lo que usualmente pasa después de la visita”.

La hermana Castro nació en la ciudad de México, generalmente una de las áreas más opulentas del país, ella dice que luchó mucho para mantener su fe a diferencia de otras áreas rurales. Aunque mucha gente se identifica ser católico por su ardiente devoción a la Virgen de Guadalupe, la cual se encuentra en el corazón de la ciudad, pero practican su fe pero muchas veces son indiferentes en la capital debido a una cultura de consumo.

“La fe en la ciudad de México es diferente a las de otros estados” dice la hermana Castro quien sirve como misionera en los Estados Unidos desde el año 2003. “Me he dado cuenta que la fe es más fuerte por Nuestra Señora de Guadalupe, pero practicando la fe, ellos, los de la capital, son más indiferentes porque lo tienen todo”.

La hermana Castro dijo que cuando ella se crió, su práctica de fe no era tan fuerte y ella dice que gracias a sus abuelos y a los grupos juveniles, quienes le ayudaron a identificar su vocación religiosa en medio de su persecución por una vida profesional que ocuparía su vida. Ella dice que espera que la visita del Papa Francisco a la capital de la ciudad traiga una chispa de renovación para una fe activa en sus ciudadanos. “Yo pido por la conversión de la capital, que de verdad penetre la fe y vuelvan a Dios”. Dijo ella.

Durante su estadía en México, el Papa Francisco visitó muchos pueblos y estados, subrayando la diversidad de problemas que enfrentan sus residentes. El martes viajó la ciudad de Morelia, el centro de actividades de gangas marcados por un alto índice de violencia; dos días antes visitó los suburbios de Ecatepec, más conocida internacionalmente a través de las noticias por el asesinato de mujeres. El lunes viajó a Chiapas cerca de la frontera lugar que la hermana Carapia llamaba casa, antes de llegar a los Estados Unidos en el año 2013.

“Yo creo que la visita en este lugar es muy importante para las relaciones migratorias,” ella dijo. La Inmigración es uno de los problemas más grandes en el mundo entero, no solo en América. La gente se mueve de lugar. Es un problema muy triste en todo el mundo, no solo aquí”.

Chiapas hace frontera con Guatemala y sirve como punto de entrada para los inmigrantes Centroamericanos, con la esperanza de llegar al norte a través de México y luego a Estados Unidos. Haciendo de Chiapas un lugar de tensión tanto para los inmigrantes como para los residentes. Chiapas también es un lugar donde existe mucho indígena los cuales han sido excluidos del resto de la sociedad Mexicana incluyendo la iglesia. Por esto, la misa en Chiapas se celebró en varios dialectos del lugar, haciendo un llamado para un mejor trato para los indígenas y su cultura.

“El trajo esperanza para los indígenas” dijo la hermana Ramírez quien creció en el norte de México y ha estado dentro y fuera de los Estados Unidos desde el año 2004. “Ellos le hicieron su vestimenta. Él quiso comer con ellos”.

Además de denunciar la violencia, la corrupción, las gangas y promover una mejor relación con los inmigrantes y los grupos indígenas, el Pontífice también emitió un mensaje especial para los jóvenes, llamándolos fuente de renovación durante su discurso el sábado y el martes por la tarde. La hermana Ramírez dice que ella espera que la visita del Papa abra los corazones de los jóvenes para que haya más vocaciones. “Los jóvenes están envueltos en un mundo superficial”, dijo ella. “México tiene muchas vocaciones, pero la juventud necesita escuchar un verdadero testimonio en nuestros corazones.” Aunque había miles de personas en los lugares que visitó el Papa, las hermanas comparten muchas de las esperanzas de sus amigos y familiares en su país. El Pontífice también dijo que trae un mensaje de paz y Misericordia a un país que ha experimentado muchos conflictos en los últimos años.

“Yo espero que muchas personas despierten a la fe y se motiven a trabajar en los problemas” dijo la hermana Carapia. “Me gustaría que la gente llegue a ser trabajadora y no solamente creyentes de su fe”. La hermana Castro dijo que su padre tuvo la oportunidad de ver al Papa Francisco cuando llegó a México el viernes por la noche y él dijo que su llegada había sido una experiencia maravillosa. “Mi papa me decía que era hermoso ver tanta gente joven incluyendo niños esperando por muchas horas para ver al Santo Padre y recibir su bendición. La gente gritaba de alegría; “Papa Francisco échanos tu bendición”. Nos dijo ella. Por su parte la hermana Castro dice que la gente de México necesita escuchar el mensaje, el mismo que el da vaya donde vaya. “Ellos están buscando paz” dijo ella. “Y yo creo que eso es lo que él quiere ser, un peregrino de paz”.