Editorial

Llevando luto por un pastor que nos guió con humildad, compasión y bondad

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El 10 de enero la Diócesis de Providence estuvo de duelo por la pérdida de nuestro querido pastor y ofrecimos nuestras oraciones al Dios Altísimo por el descanso de su alma. El Reverendo Obispo Robert E. Mulvee fue eso: un pastor siguiendo el corazón de Cristo. Para los que lo conocimos, siempre habló con humildad, compasión y su incesante bondad. Aunque sirvió como obispo ocho años, como sacerdote sirvió toda su vida. Ni la muerte puede borrar ni desatar la misericordia de Dios sobre su hijo fiel por 61 años.

Roberto Mulvee se postró el día de su ordenación para la gloria de Dios y la santificación de las almas. Desde ese día, su corazón se casó con Cristo. Muchos recordamos sus logros en la diócesis, fuimos testigos de sus virtudes y su compromiso de proteger a los más vulnerables entre nosotros. Esto siempre lo vamos a recordar. Pero sobre todo, el Obispo Mulvee vivió una vida que fue instrumento de gracia divina. Solamente en el cielo vamos a ver los frutos de su trabajo sacerdotal y por lo que le estamos muy agradecidos.

Esperamos que ahora interceda por nosotros en el Reino Celestial junto al Padre misericordioso. Que su legado brille fuertemente para los futuros sacerdotes de esta diócesis, y que puedan seguir su ejemplo de dar la vida por sus ovejas.

El Obispo Mulvee amaba Providence, sus sacerdotes y su gente. Él sabía que todo buen pastor “es el que sirve”, dando la vida por sus ovejas.