Sin Lugar a Dudas

Seamos honestos: Es falta de Fe

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En una caricatura que estaba viendo el otro día decía: “Un estudio reciente revela que seis de los siete enanos…no son felices”.

Se refería a la película de Disney, “Los Siete Enanos”, y me recordaba el artículo que recientemente publicó el “National Catholic Reporter” un reportaje escrito por Nicole Sotelo que discute porque los jóvenes adultos católicos han abandonado la Iglesia. Aparentemente muchos de ellos no están “felices” tampoco. El artículo menciona varias razones para esta deserción.

Para comenzar, el alto número de personas que se han retirado ha sido porque no están contentos con las enseñanzas de la Iglesia acerca de la sexualidad- el aborto, la homosexualidad y el control de la natalidad. Otros dicen que se han retirado porque no les gusta la forma que la Iglesia trata a las mujeres. Por otro lado, solo unos pocos han dejado de participar porque piensan que la Iglesia ha abandonado las prácticas tradicionales como la misa en latín.

Junto con otros estudios un numero de estudios profesionales, otras razones son mencionadas por los jóvenes: El escándalo de abuso sexual; la hipocresía de los miembros; la irrelevancia de una religión organizada; la Iglesia no da una buena bienvenida; se enfoca mucho en el dinero; la Misa es aburrida; muy ocupado para ir, etc. etc.

Escuché una vez a un joven que fue criado en la Iglesia Católica decir que dejó de asistir porque estaba “enojado con Dios”. Las razones por su enojo no eran claras.

La señorita Sotelo llegó a la conclusión de que si analizamos las estadísticas, vamos a ver que cuando los jóvenes dejan la Iglesia “nada tiene que ver con la falta de creer sino más bien con el hecho de que los jóvenes quieren una Iglesia en quien creer”.

No estoy muy seguro de eso. Yo creo que el desgaste de la participación de la asistencia a la Iglesia es el hecho de una manifestación de una “falta de fe”, o por lo menos las consecuencias de una fe escasa y frágil. Y ¿Todas estas razones que hemos mencionado- son razones o solo unas excusas convenientes?

Existen tres observaciones en orden.

Primero, pienso que muchas escusas que tienen los jóvenes para no ir a la Iglesia, se aplican también a los adultos.

Segundo, no estoy convencido que el desacuerdo acerca de la sexualidad moral es la causa primaria para salir. Si esto fuera el caso, las Iglesias protestantes estuvieran floreciendo, pero no es así. Muchos de ellos echan por la borda las enseñanzas cristianas tradicionales en todo lo que ha pasado hace mucho tiempo y todavía se ponen sentimentales.

Y tercero, uno de los compromisos obvios que tenemos para alimentar la fe es una participación regular en la misa del domingo. Ahora, sin lugar a dudas, los miembros de la Iglesia, incluyendo algunos sacerdotes y obispos, han dado muchas razones para que muchos miembros se sientan desilusionados y quieran partir. Sin embargo si su fe es fuerte y resistente puede sobreponer estos obstáculos y asistir a misa los domingos, a pesar de sus experiencias, desilusiones y dudas. Por ejemplo, si su fe es fuerte, va a misa porque usted sabe que tiene que ir, obedece al mandamiento divino; es la forma principal de un católico Cristiano el cumplir con el día del Señor. Existe la tendencia hoy en día en pasar por alto el concepto de “obligación”, en cosas religiosas o seculares. Toda la generación piensa que cuando van a misa le están haciendo un favor a Dios, cuando en realidad están obligados a hacerlo y eso es una ofensa para Dios y ¡ellos deliberadamente escogen por ignorarlo! Si su fe es fuerte, usted va a misa porque hay un acto incomparable que se desenvuelve frente a usted, el sacrificio de Cristo en la cruz, la ofrenda de Cristo que reconcilia a Dios con el hombre y redime al mundo. Si su fe es fuerte, usted va ir a misa porque usted quiere escuchar Palabra de Dios que es proclamada, es leída en las sagradas escrituras y es predicada en la homilía. “Las homilías son horribles”, usted dirá. Tal vez sea cierto, pero recuerde que por medio de la historia de la salvación, Dios se ha valido de muchos predicadores para llevar su palabra a su pueblo en una forma efectiva. Si su fe es fuerte, usted va a misa porque solamente allí usted puede recibir la Santa Eucaristía, el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Usted puede quedarse en su casa y rezar todo lo que quiera, pero la Eucaristía es el corazón y el alma de nuestra fe. “Si no comes el cuerpo del Hijo del Hombre y no bebes su sangre, no tienes vida en ti”, dijo Jesús. (Juan 6:53.

Si su fe es fuerte, usted va a misa porque usted se da cuenta de la importancia de pertenecer a una comunidad Cristiana, una comunidad de fe y amor que siempre le acompañará en tiempos buenos y malos. Y a pesar de unos pocos caracteres de mucho color y en ocasiones un comportamiento excéntrico, (suena como en muchas familias, ¿verdad?) la Iglesia es una institución divina, establecida por Cristo y guiada por el Espíritu Santo. Cuando al principio de su artículo la señorita Sotelo sugiere que los “jóvenes quieren una Iglesia en la que puedan creer”, ella no se está fijando bien. La Iglesia ya existe; es la Iglesia Católica, la única fundada por Cristo.

Pero casi al final del artículo sin embargo ella ofrece algunas palabras de aliento acerca de cómo quedarse en la Iglesia. “las razones por las que nos quedamos son muchas”, dice ella, “esto incluye nuestro amor por la fe, nuestra gratitud por las tradiciones y el conocimiento que si trabajamos juntos podremos edificar una mejor Iglesia. ¿Compartirán más jóvenes esta perseverancia y compromiso de fe? Jesús preguntó: Cuando el Hijo del Hombre venga, ¿encontrará fe en la tierra? (Lucas 18:8) La pregunta se mantiene relevante.