El padre Robert Perron, defensor de los pobres muere a los 67 años

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PROVIDENCE - El padre Robert Paul Perrón, director de la Sociedad Diocesana para la Propagación de la fe y párroco de la parroquia de San Miguel, conocido por su servicio compasivo a los menos afortunados en el transcurso de su ministerio, murió el sábado 1 de agosto en el sur de Providence. Tenía 67 años.

El padre Perron fue nombrado en 2016 como párroco de la parroquia de San Miguel, donde abrazó a una diversa congregación hispana, haitiana y hmong. También estuvo muy involucrado en la adyacente escuela Bishop McVinney.

En una declaración publicada en línea, la escuela lamentó su repentino fallecimiento, expresando su gratitud por el tiempo que el pastor pasó interactuando con el personal y los estudiantes. “La comunidad de la escuela lamenta la pérdida de un sacerdote devoto y un querido amigo para nuestra facultad y estudiantes”, publicó la escuela.

Además de las visitas semanales al salón de clases donde tocaba su guitarra, cantaba a los estudiantes y compartía historias de las experiencias de su vida, el sacerdote al que llamaban “padre Bob” también dirigía la escuela en la misa del primer vier-nes de cada mes. “Tenía una forma especial de comunicarse con los más pequeños y los más grandes, y jugo un papel muy importante al enseñar a nuestros hijos lo que significa ser un seguidor de Cristo y un pacificador.

El padre Bob uso sus muchos talentos dados por Dios para relacionarse con su comunidad aquí en el sur de Providence. La escuela Bishop McVinney se entristece junto con quienes lo consideraban familia, quienes fueron nutridos por su guía espiritual y quienes fueron testigos de su pasión y su compromiso con su misión llena de fe. Estamos tan agradecidos por su tiempo con nosotros y rezamos juntos como comunidad escolar por su descanso eterno”.

El padre Perron nació el 28 de junio de 1953, en Central Falls, hijo del fallecido Alfred y Florence (Lefebre) Perron. Asistió a la escuela de San Mateo en Central Falls, y luego al Seminario de Our Lady Of Providence, en preparación para el Sacerdocio, luego fue seleccionado para participar en el prestigioso programa Scholar Basselin en la Universidad Católica de América en Washington, DC, donde completo su licenciatura y maestría en Filosofía.

Después de estudios teológicos en el Seminario de San Bernardo en Rochester, Nueva York, donde obtuvo dos maestrías adicionales en teología, fue ordenado sacerdote el 6 de junio de 1981, en la parroquia Nuestra Señora del Buen Consejo, West Warwick, por el Obispo Louis E. Gelineau.

El padre Perron sirvió por primera vez como pastor asistente en la parroquia de St. Lucy en la ciudad de Middletown desde 1981 hasta 1986, tiempo durante el cual fue cofundador junto con la hermana Susan Jenkinson, de un refugio las 24 horas para mujeres y niños que se quedan sin hogar ya sea por crisis o dificultades económicas la organización de servicios sociales, que se incorporó independientemente de la parroquia, funcionó desde un convento no utilizado en la propiedad de St. Lucy, que alquilo por $1 al año, con la ayuda de voluntarios de la parroquia durante los primeros años.
Después de más de 35 años, la organización continúa sirviendo a familias vulnerables a gran escala con refugio y programas para ayudar a fomentar la independencia para prevenir la falta de vivienda en el futuro.

El padre Eugene McKenna, quien fue nombrado pastor en la parroquia St. Lucy en 1983, y sirvió durante 25 años hasta que se jubiló en 2008, le dijo a Católico de Rhode Island que desde su primera asignación en la parroquia, el padre Perron mostró compasión por las personas necesitadas.
“Podía motivar a las personas y comenzar y organizar cosas”, dijo, recordando el carisma, la energía y el deseo de mejorar la vida de los menos afortunados que su ex asistente exhibió en ese momento y durante todo su ministerio.
Recordó como el padre Perron trabajo con la hermana Jenkinson para dirigir la acción social de la parroquia St. Lucy para fundar el hogar en el convento parroquial no utilizado.

Jenkinson, quien trabajo con el padre Perron durante los primeros años, recordó lo ansioso y motivado que estaba por poner en marcha el proyecto.
“No había lugar en ese momento para mujeres con niños, no había lugar para familias que no tenían hogar”, dijo.
“Era un defensor incansable de aquellos que no tenían voz y estaba feliz de hacerlo”, dijo Jenkinson sobre el padre Perron. “Toda su vida se dedicó a servir a las personas pobres, desfavorecidas, y comunidades minoritarias. Era simplemente un buen hombre”.

Después de servir en St. Lucy 
en 1986, el padre Perron fue asignado para servir como pastor asistente durante dos años en la parroquia Our Lady of Mercy, en East Greenwich. Desde 1988 a 1992, se desempeñó como miembro del Ministerio del Equipo en St. Michael, en Providence. En julio de 1992, fue nombrado pastor de la parroquia de Notre Dame, en Central Falls, sirviendo hasta 1997.

El padre Perron sirvió como administrador en la parroquia Holy Spirit, en Central Falls desde 1997 hasta 2001.

También estuvo trabajando por seis años en la parroquia de Todos Los Santos en la ciudad de Woonsocket. También estuvo de párroco en la parroquia de La Sagrada Familia en Pawtucket y después en San José West Warwick desde 2014 al 2016.

En el 2016 fue nombrado párroco de la parroquia de San Miguel en Providence, donde servía en el momento de su muerte.

Desde el año 2014 hasta el momento de su muerte, se desempeñó como director diocesano de la Sociedad para la Propagación de la fe.

“La Sociedad es nuestra conexión con los pobres en todo el mundo”, dijo el padre Perron en una entrevista. Es una de las cuatro sociedades misioneras pontificias en todo el mundo. Brinda apoyo continuo para los programas pastorales y evangelizadores de la Iglesia Católica en Africa, Asia, las islas del Pacifico y regiones remotas de América Central.

Durante su última década también se desempeñó como director de Providence Haiti Outreach, fundado hace más de 25 años por el padre Francis Giudice, con el apoyo del fallecido Pat Pezzelli, miembro fundador de la junta.

El padre Perron viajó con la junta a la nación Isleña de Haiti, ayudando a facilitar la red de escuelas que la organización continua apoyando a lo largo de la costa sur en las ciudades de Jacmel y Marigold.

El padre Perron era un artista talentoso, también era ampliamente conocido por producir pinturas coloridas que representaban la cultura haitiana que vendió para recaudar dinero en apoyo de HAITI.

“El fue un defensor de los pobres”. “Sus viajes a Haiti lo inspiraron a nuevos niveles cada vez: nuevos edificios, un laboratorio de computación, cafetería, espacios al aire libre y todo lo que el solicitó lo hizo en realidad”.

Whipple dijo que Providence Haiti Outreach dedicará su recaudación anual de fondos para el Torneo de Golf, que se realizara en el Kirkbrae Country Club el 22 de septiembre en memoria del padre Perron.

Varias personas que conocieron al padre Perron publicaron mensajes en línea indicando su tristeza por su fallecimiento.

“Una perdida tan trágica para la Diócesis de Providence, la parroquia San Miguel y la escuela Bishop McVinney. Puede el descansar en paz. El padre Bob ha dejado un maravilloso legado de servicio”, escribió John O’Leary.

Parroquianos recuerdan al Padre Bob Perron

Por Silvio Cuellar
Editor
Providence - El padre Perron sirvió como un gran administrador consolidando las parroquias Holy Spirit, en Central Falls,Todos Los Santos en la ciudad de Woonsocket, la parroquia de La Sagrada Familia en Pawtucket. En el 2016 fue nombrado párroco de la parroquia de San Migue, donde servía en el momento de su muerte.

Rosa Rivas Presidenta del consejo parroquial de San Miguel dijo: “para quienes tenemos Fe, sabemos que, como dice San Pablo, todo sucede para bien de los que aman a Dios y Existen eventos en nuestra vida, que nos recuerdan que aceptar esta verdad no siempre es fácil y uno de ellos ha sido la partida a la casa del padre del Rev. Roberto Perron”.

Ella dijo que él fue un sacerdote amigo, “animó a muchos a acercarse a Dios y vivir una vida Cristiana seria y por la gracia De Dios, con su gran labor apostólica ayudó a muchos a crecer como persona y como católicos”.

“La sencillez y la alegría le abrían las puertas de todos los ambientes en la sociedad, la Iglesia y la vida ordinaria de quienes se acercaban a él”, ella añadió. Ella compartió que para todos era el Don Bob, el amigo, confesor, director espiritual y hermano.

“Sus años de sacerdocio estuvieron marcados por una vida profunda de oración, la devota celebración de la Santa Eucaristía y la infatigable atención a las necesidades Espirituales de tantos hombres y mujeres que acudían a él para reconciliarse con Dios mediante el sacramento de la confesión o buscar consuelo y sabiduría mediante la dirección espiritual”, dijo ella.

“No hay palabras para expresarte mi dolor y el de todos nosotros en San Miguel por el fallecimiento del padre Roberto Perron y es increíble pensar que ya no los vamos a volver a ver y a tener entre nosotros; pero Dios no se equivoca le tenía una mejor misión allá en el cielo, lo necesitaba junto a Él, y no cabe duda que el cielo lo recibió con aplausos”, ella añadió.

Felicita Lugo servidora en San Miguel, dijo: “Para mí y para los que siempre estuvimos más cerca de Padre Bob, él fue un ejemplo de servicio hasta el último día, y siempre que había una actividad como el festival de San Miguel él era incansable en lo que tuviera que hacer, ¡Que descanse en Paz Padre Bob!”.

Iris Yinette Aguilar, quien coordina el coro dominical por su parte dijo que él Fue un Sacerdote y ser humano ejemplar.

“Fue un Trabajador incansable para su comunidad y hasta el final de sus días nos dejó muchos ejemplos de amor y sacrificio”.

“El fue muy dedicado a la misión que Dios le había encomendado y nos sentimos muy privilegiados, muy bendecidos y tristes al mismo tiempo, pues fuimos la última pareja que el obispo le permitió realizar el sagrado sacramento del matrimonio”, ella añadió

“Para la comunidad de San Miguel una pérdida irreparable”, ella concluyó.