Hermanas Misioneras, Servidoras de la Palabra, abren su primer Convento Norteamericano Hermanas Misioneras, Servidoras de la Palabra, abren su primer Convento Norteamericano

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WEST GREENWICH - Escondido en los sombríos bosques de West Greenwich, el Convento Virgo Magníficat es el nuevo hogar de una adicción de un convento en la diócesis, aunque todavía pasara un año más antes de que las extraordinarias jóvenes que ahora están en residencia puedan llevar su mensaje de evangelización a las parroquias.
El 26 de octubre del 2020, la Diócesis de Providence se convirtió oficialmente en el hogar del primer noviciado Norteamericano de las Hermanas Misioneras Servidoras de la Palabra. La Orden fue fundada en la ciudad de México en el año 1983, y está dedicada a un carisma muy simple, “Queremos evangelizar a los laicos para poder evangelizar con ellos”, dice la hermana Elizabeth Castro, ella dice que HMSP son las iniciales que se derivan el nombre de la Orden, Las Hermanas Misioneras, Servidoras de la Palabra.
La hermana Elizabeth ha sido miembro de la Diócesis por muchos años y además es directora de la Oficina de Vida Religiosa. Ella conoce bien la oficina. Una vez hayan completado todo las novicias que están a su cargo, las va a enviar a las parroquias locales.
“Tenemos que estar seguras que nuestras hermanas están lo suficientemente preparadas: espiritual, intelectual y moralmente”, dijo la hermana Castro. ”Creemos que para el próximo año ya tendrán la experiencia para trabajar en la comunidad”.
La parte “misionera” de su título indica el tipo de Buena obra que la Orden se esfuerza por realizar: las hermanas tienen la tarea de evangelizar a las congregaciones locales a través de su presencia y sus oraciones. En particular, las Hermanas Misioneras dentro de los Estados Unidos han tenido un enorme éxito en el ministerio de la comunidad Hispana. Cruzando barreras culturales y lingüísticas con el fin de acercar a las familias en las parroquias.
Varias diócesis de todo el país han reportado aumentos sustanciales en la asistencia semanal a la misa gracias a la evangelización de las hermanas, trabajo que ha sido posible gracias a su dependencia de un arma no tan secreta.
“La Biblia, esa es nuestra herramienta más grande que tenemos”, dice la hermana Elizabeth.
Leerla con una comunidad, ya sea en un estudio bíblico formal o simplemente como oración, es una de las maneras más importante en que podemos interactuar con una congregación. Hay una razón por la que nos llamamos, “Servidoras de la Palabra”.
Aunque las cinco siervas en formación en West Greenwich todavía tienen otro año antes de que estén listas para ministrar a las parroquias locales, ya están profundamente comprometidas con la misión de su Orden.
“Había sentido un llamado a la vida religiosa durante bastante tiempo, pero asistir a la Feria de la Vocación en la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá realmente me confirmo que el HMSP era la Orden correcta para mí”, dice la hermana Cristina Gómez. Originaria del estado de Washington, la hermana Cristina es la única novicia que no viene de California, aunque ella realizo su postulante allí, junto con la mayoría de sus nuevas hermanas.
“Todas menos una de nosotras nos conocimos como postulantes en California”, explica la hermana Verónica Sánchez. Nuestro convento estaba situado justo en medio del desierto, por lo que venir a Nueva Inglaterra ha sido un gran cambio para nosotras. Es hermoso aquí, aunque definitivamente es un poco más frio de lo que creo que cualquiera de nosotras está acostumbrada”.
El noviciado tiene una duración de dos años y es la segunda etapa del proceso de formación de una hermana misionera, después de un postulado de un año pero antes de hacer una promesa o profesión religiosa. La hermana Nancy Ortiz lo describe como un proceso de maduración espiritual.
“Se necesita mucha oración y mucho trabajo interior”. Explica, “pero el objetivo es que después de dos años estaremos listas para salir de nuestras conchas y ser la Hermanas que Dios no está llamando a ser”.