Editorial

Locura y la “cultura de cancelación"

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Uno de los primeros ermitaños cristianos de Egipto dijo una vez: “Llegara el momento en que la gente se volverá loca, y cuando vean a alguien que no está loco, atacaran a esa persona diciendo: “Estas loco, porque no eres como nosotros”. El ermitaño que hizo esa declaración, un hombre conocido como Abba Anthony, lo hizo en el siglo IV, pero podría haber dicho esas palabras ayer, ya que ahora son más ciertas que nunca.
Si dices que eres Pro-Vida y te opones al aborto, por ejemplo, las elites culturales en los medios de comunicación y la academia no solo te dirán que estas equivocado (eso sería demasiado civilizado). Si dices que eres Pro-Vida y tomas esa posición públicamente, intentaran crucificarte, al menos verbalmente. También harán todo lo posible por silenciarte llamándote “extremista loco” y “amenaza para la democracia”. Lo mismo es cierto si dices que crees que el matrimonio es la unión de por vida de un hombre y una mujer; o si dice que crees que el sexo de una persona este dictado por su genética y no por sentimientos; o si dices que crees que está mal tartar de resolver sus problemas provocando disturbios, saqueando y quemando ciudades. Te llamaran loco y trataran de silenciar tu voz en la plaza pública. Así es ahora en la “cultura de la cancelación” en la que todos vivimos.
Aquí, podemos consolarnos un poco con el hecho de que Jesús también fue llamado loco, incluso por ciertos miembros de su familia. San Marcos nos dice que algunos de los parientes de nuestro Señor dijeron una vez de el: “Este loco”. Jesús, por supuesto predijo que sus seguidores serian tratados de la misma manera que él fue tratado: “Te acosaran como me acosaron a mí. Respetaran tus palabras tanto como respetaron las mías”. Frente a la oposición de tantos, los cristianos contemporáneos deben orar por la gracia de la perseverancia. También deben recordar el perspicaz mensaje de otro ermitaño cristiano: “Si todos corren hacia el borde de una montaña, una montaña con una caída de 200 pies, y tú eres el único que corre en la dirección opuesta lejos del peligro, te ven como loco”. Pero tú no lo eres.