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Iglesia mexicana, líderes cívicos: no hay peregrinos en la basílica para la fiesta de Guadalupe

Por David Agren, Catholic News Service

CIUDAD DE MÉXICO (CNS) -- La iglesia mexicana y los funcionarios cívicos cancelaron las celebraciones de la fiesta pública de la patrona de México en su santuario en la Ciudad de México debido a la pandemia de COVID-19. La celebración normalmente atrae a 10 millones de peregrinos a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, el santuario mariano más visitado del mundo.

En una conferencia de prensa conjunta el 24 de noviembre, el cardenal Carlos Aguiar Retes de Ciudad de México y la alcaldesa Claudia Sheinbaum instaron a peregrinos a mantenerse alejados de la basílica y evitar congregarse en el área. Los peregrinos normalmente descienden al área, a menudo llegando a pie desde ciudades y pueblos que rodean la capital mexicana, y se reúnen a la medianoche antes de la fiesta del 12 de diciembre para dar una serenata a María.

En cambio, los funcionarios de la iglesia instaron a los devotos a celebrar a Nuestra Señora de Guadalupe en sus parroquias locales o en casa a través de transmisiones desde la basílica en línea y en la televisión pública.

"Ya sabemos que la Virgen se mueve y se mueve a dónde están sus hijos e hijas, especialmente los que están de duelo", dijo en la conferencia de prensa el arzobispo Rogelio Cabrera López, presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana. "Queremos colaborar con nuestras autoridades locales ... para implementar, por el bien de todo México, estas medidas que son necesarias y de ninguna manera pretenden eliminar el fervor, devoción y fe de quienes celebran a Santa María de Guadalupe.

El anuncio de cerrar la basílica del 10 al 13 de diciembre revirtió los planes anteriores de permitir el acceso limitado a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, mientras se implementan medidas de salud y se cancelan las celebraciones litúrgicas.

"Es comprensible que, como todos los años, millones de personas desean asistir (a las celebraciones de la basílica) en busca de consuelo ante la desesperación y el abandono que se vive debido a la pandemia y otras dificultades", dijeron funcionarios de la iglesia y del gobierno local en una declaración 23 de noviembre. "Es importante enfatizar que las condiciones de salud que vive el país como consecuencia del COVID-19 no nos permiten en esta ocasión celebrar juntos a Nuestra Señora de Guadalupe en su santuario".

El impacto de la pandemia de COVID-19 sigue siendo fuerte en la Ciudad de México, y los funcionarios cívicos han hablado de un posible regreso a los cierres generalizados de negocios no esenciales. El cardenal Aguiar dijo que las parroquias católicas han evitado ser fuentes de contagio ya que se han tomado medidas preventivas y la asistencia está limitada al 30% de la capacidad.

Aún no se sabe si la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe canceló previamente celebraciones públicas, aunque informes periodísticos mostraban que el sitio cerró sus puertas entre 1926 y 1929 debido a la Guerra Cristera, cuando la iglesia fue perseguida, según la agencia de noticias The Associated Press.

A principios de 2020, se canceló una obra de teatro anual de la pasión que atrae a más de un millón de espectadores al distrito de Iztapalapa debido a la pandemia de COVID-19. Los intentos de celebrar la fiesta de San Judas Tadeo el 28 de octubre fueron plagados de dificultades, ya que los devotos llegaron temprano y esperaron en largas filas, a pesar de las advertencias de que se mantuvieran alejados.

Papa crea 13 nuevos cardenales, incluido el arzobispo de Washington

Por Cindy Wooden, Catholic News Service

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) -- Uno por uno, 11 eclesiásticos de alto rango, incluidos dos ciudadanos estadounidenses -- los cardenales Wilton D. Gregory de Washington y Silvano M. Tomasi, un ex diplomático del Vaticano -- se arrodillaron ante el papa Francisco para recibir sus sombreros rojos, un anillo de cardenal, y un pergamino que declaraba formalmente su nuevo estatus y les asignaba una iglesia "titular" en Roma.

Pero con el consistorio del 28 de noviembre, ocurriendo durante la pandemia de COVID-19, el papa Francisco aun así creó 13 nuevos cardenales.

Aunque los cardenales José F. Advincula de Capiz, Filipinas, y Cornelius Sim, vicario apostólico de Brunei, no asistieron al consistorio debido a las restricciones de viaje de COVID-19, ellos también ya son oficialmente cardenales y recibirán sus birretes y anillos en una fecha posterior, declaró el Vaticano.

En su homilía en el servicio de oración, el papa Francisco dijo a los nuevos cardenales que "el escarlata de la túnica de un cardenal, que es de color sangre, puede, para un espíritu mundano, convertirse en el color de una 'eminencia' secular", un título de respeto que es tradicionalmente utilizado hacia un cardenal.

Si eso sucede, dijo, "ya no serás un pastor cercano a tu gente. Te considerarás solo como 'Su Eminencia'. Si sientes eso, estás fuera del camino".

Para los cardenales, dijo el papa, el rojo debe simbolizar un seguimiento incondicional a Jesús, quien voluntariamente dio su vida en la cruz para salvar a la humanidad.

La lectura del Evangelio en el servicio, Marcos 10: 32-45, incluyó el relato de Santiago y Juan pidiendo a Jesús honores especiales. "Concede que en tu gloria podamos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda", dijeron. Pero ante esto, Jesús les reprocha.

"Nosotros también, papa y cardenales, siempre debemos vernos reflejados en esta palabra de verdad", expresó el papa Francisco. "Es una espada afilada, corta, que resulta dolorosa, pero también nos cura, libera y convierte".

Según el derecho canónico, los cardenales se crean cuando sus nombres se hacen públicos "en presencia del Colegio Cardenalicio". Si bien muchos cardenales con sede en Roma asistieron al consistorio, la mayoría de los miembros del colegio estuvieron "presentes" en línea.

La pandemia también hizo que la reunión fuera inusualmente pequeña; cada cardenal estaba acompañado por un sacerdote secretario y podía invitar a un puñado de invitados, por lo que solo había unas 100 personas en la congregación en el Altar de la Cátedra en la Basílica de San Pedro.

También faltaron las "visitas de cortesía", una recepción que usualmente dura varias horas en la tarde, donde se invita al público en general al Vaticano para recibir a los nuevos cardenales.

Además de algunos cardenales con sede en Roma, la congregación en el consistorio incluía a los pastores o rectores de las 13 iglesias de Roma a las que estaban asociados los nuevos cardenales. A los cardenales se les da una iglesia "titular" en Roma, lo que los convierte formalmente en miembros del clero diocesano de Roma, que es lo que fueron los primeros cardenales de la iglesia.

De hecho, la fórmula para la creación de los cardenales, recitada en latín por el papa Francisco, dice: "Concierne principalmente a la Iglesia de Roma, pero también afecta a toda la comunidad eclesial: llamaremos a algunos de nuestros hermanos para que ingresen en el Colegio de Cardenales, para que se unan a la Cátedra de Pedro mediante un vínculo más estrecho con nuestro ministerio apostólico".

El cardenal mexicano Felipe Arizmendi Esquivel, obispo retirado de San Cristóbal de Las Casas, México, expresó a Vatican News el 27 de noviembre que los nuevos cardenales están llamados a reconfirmar su compromiso de hacer de Cristo el centro de sus vidas y "colaborar con el papa en su ministerio como obispo de Roma, por lo que se nos asigna una parroquia en esta ciudad, como signo de comunión entre esa comunidad y quien preside esta iglesia local, que es el papa".

El cardenal maltés Mario Grech, secretario general del Sínodo de los Obispos, fue el primero en ser mencionado por el papa el 25 de octubre cuando anunció que estaba creando nuevos cardenales. Como tal, le tocó al cardenal Grech dirigirse al papa en nombre de los nuevos cardenales.

"Convocados en un consistorio en un momento tan serio para toda la humanidad debido a la pandemia, queremos volver nuestros pensamientos a todos nuestros hermanos y hermanas que sobrellevan dificultades", expuso el cardenal. Y rezó para que la gente reaccionara ante la pandemia como una "oportunidad para repensar en nuestros estilos de vida, nuestras relaciones, la organización de nuestras sociedades y, especialmente, el significado de nuestras vidas".

El cardenal Grech también dirigió a los demás en la recitación del Credo y del juramento de fidelidad y obediencia a Cristo y su Iglesia, y al papa Francisco y sus sucesores.

Los nuevos cardenales procedían de ocho países: Italia, Malta, Estados Unidos, Brunei, Filipinas, México, Ruanda, y Chile.

El cardenal Gregory, al igual que los otros nuevos cardenales que provenían de lugares que se encontraban fuera de Europa, fue testeado para detectar COVID-19 antes de volar a Roma y nuevamente al llegar. Incluso después de dar negativo, él y los demás debieron permanecer en cuarentena durante 10 días y se hicieron la prueba nuevamente inmediatamente antes del consistorio. El cardenal Gregory se quedó en la Domus Sanctae Marthae, donde vive el papa Francisco, y sus comidas fueron dejadas afuera de su puerta.

Con el consistorio, el Colegio Cardenalicio tiene ahora 229 miembros, 128 de los cuales tienen menos de 80 años y son elegibles para entrar en un cónclave para elegir un nuevo papa. El papa Francisco le ha dado el sombrero rojo al 57 por ciento de los electores.

Las ideologías, pasiones debilitan la amistad social, dice el papa

Por Junno Arocho Esteves, Catholic News Service

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) -- La amistad social y la fraternidad son muy necesarias en el mundo de hoy, donde la prominencia de las ideologías y las pasiones cada vez más acaloradas continúan agitando los engranajes de la guerra, expresó el papa Francisco.

En un mensaje de video para los participantes de una conferencia sobre el ministerio pastoral en su Argentina natal el 3 de diciembre, el papa expresó su preocupación de que "debido al pecado, debido a las tendencias (humanas), siempre nos estamos moviendo hacia la enemistad, hacia la guerra" mientras olvidamos que "nuestra vocación es la de la armonía, la fraternidad, el ser hermanos y hermanas".

"Tan solo miren cómo está el mundo: guerras por todas partes. Estamos viviendo una Tercera Guerra Mundial (peleada) en pequeños fragmentos. Esto no es amistad social. Miren a los muchos países donde no hay diálogo, solo gritos. Antes de que otra persona termine de decir lo que piensa, ya les estamos respondiendo sin haberlos escuchado", manifestó.

La conferencia de un día, que formaba parte de la Jornada Anual del Ministerio de Pastoral Social, reflexionó sobre el tema "Hacia una cultura del encuentro, un país para todos: Fraternidad y amistad social".

En su breve mensaje a los participantes, el Santo Padre dijo que la amistad social no es posible sin aprender a escuchar a los demás y tener "la presunción en mi corazón de que la otra persona tiene algo bueno que decirme".

Las ideologías y las pasiones, que muchas veces buscan "eliminar al otro", son los "dos grandes enemigos de la amistad social", declaró.

El prelado dijo que si bien hay focos "de buenas amistades sociales en el mundo", también hay "tanta enemistad social", como lo ejemplifican los sufrimientos y tribulaciones de los que son marginados.

"Mencioné las guerras, pero miremos ciertas periferias. Miremos a los niños sin escuela, a las personas que tienen hambre, a las personas que no tienen atención médica, a la inmensa cantidad de personas que no tienen agua corriente, a las personas sin acceso a lo mínimo para vivir con dignidad ", explicó.

"No olvidemos los dos grandes enemigos: las ideologías que quieren apoderarse de la experiencia de un pueblo, y las pasiones, que siempre son como una aplanadora que va y destruye en lugar de dialogar", comentó el papa.

En medio de la pandemia, celebrarán fiesta de Guadalupe de manera segura

Por Jo Ann Zuñiga, Catholic News Service

HOUSTON (CNS) -- En lo que habría sido su 48 aniversario, la gran procesión de bailarines y tambores que suele recorrer el centro de Houston en honor a la festividad de Nuestra Señora de Guadalupe el 12 de diciembre, ha sido cancelada debido a la pandemia, comunicaron los organizadores.

Sin embargo, iglesias individuales continuarán sus celebraciones locales con "matachines" que son feligreses que realizan bailes vestidos con trajes indígenas, dijo Priscella Márquez, presidenta de la Asociación Guadalupana.

Rosarios y misas matutinas darán inicio a las celebraciones, practicando el distanciamiento social y el uso de máscaras. Después, los participantes pueden darse un festín con tamales y otros alimentos, Márquez reveló al Texas Catholic Herald, periódico de la Arquidiócesis de Galveston-Houston.

Márquez, una feligresa de la Iglesia Católica La Inmaculada Concepción en Harrisburg, dijo: "Actuaremos y cantaremos de 5 a.m. a 6 a.m. Luego habrá misa a las 6 a.m. y después puestos de comida disponibles para comprar".

Como hacen muchas iglesias, se decorará la estatua de Nuestra Señora de Guadalupe y se entregarán decenas de flores, en su mayoría rosas, por respeto y amor, agregó.

Se espera que el evento dure todo el día para que las personas puedan asistir según lo permitan sus horarios.

Un evento que no fue cancelado fue el relevo de la Antorcha de Guadalupe, el cual comenzó en la Ciudad de México transportando una imagen oficial de Nuestra Señora de Guadalupe desde su santuario oficial hasta Nueva York. La imagen es acompañada por una antorcha encendida durante todo el camino por corredores, similar a la antorcha olímpica.

El relevo hizo una parada en la Iglesia Católica del Espíritu Santo de Houston el 30 de octubre, antes de trasladarse a Beaumont hacia el norte, declaró el pastor de la Iglesia del Espíritu Santo, el padre Bill Bueche.

Aplicando los protocolos del COVID-19, los feligreses permanecieron en sus autos durante la misa al aire libre de 7 p.m. y después tuvieron la oportunidad de pasar cerca de la imagen y recibir una tarjeta sagrada, dijo el padre Bueche.

Al dirigirse a sus feligreses el padre Bueche dijo: "¡Nuestra Santísima Madre está haciendo una visita especial una vez más! Por favor haga planes para venir a saludarla. Traiga sus necesidades y peticiones. Traigan su gratitud. ¡Traigan su amor y devoción!"

La Iglesia del Espíritu Santo tiene uno de los grupos más grandes de bailarines folclóricos locales de todas las edades, algunos llevan sombreros de plumas elaborados y vestidos tradicionales de estilo azteca. Los bailarines pisotean al ritmo de los tambores y soplan caracolas.

Después de que la procesión (que se canceló este año) llega al Centro de Convenciones George R. Brown cada año, la gente se reúne para una misa al mediodía celebrada por el cardenal Daniel N. DiNardo de Galveston-Houston y otros sacerdotes.

Una celebración igualmente robusta del día de la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, con una procesión que normalmente atrae a 40,000 personas, también ha sido cancelada en la Arquidiócesis de Los Ángeles.

Sin embargo, los fieles de toda la arquidiócesis continúan participando en los nueve días de oración virtual y reflexión previos al 12 de diciembre.

El 6 de diciembre se unieron en oración y esperanza para una procesión virtual y una misa en honor a Nuestra Señora de Guadalupe y San Juan Diego. Esta se transmitió en vivo a través de la página de Facebook de la arquidiócesis para que las familias pudieran honrar a "La Morenita" de manera segura desde casa en medio del aumento de las medidas de seguridad pública relacionadas con el COVID-19.

"Hoy le pedimos a Nuestra Señora de Guadalupe por aquellos que están enfermos, por los moribundos, por los que han perdido la vida y sus familias, por todos aquellos cuyas vidas han sido lastimadas y perturbadas", dijo el arzobispo de Los Ángeles, José H. Gómez, durante su homilía bilingüe. "Pedimos especialmente por su intercesión para traernos la liberación de esta plaga del coronavirus".

La celebración, que aborda el tema "Nuestra Señora de Guadalupe: Madre de Sanación y Esperanza", es la procesión religiosa más antigua de Los Ángeles. Fue establecida en 1931 por católicos mexicanos que huyeron de la persecución del gobierno mexicano durante la Guerra Cristera. El tema reflexiona sobre la importancia de la presencia de María en nuestras vidas, especialmente durante estos tiempos desafiantes.

"En este Adviento, María, Nuestra Señora de Guadalupe, sigue orando por nosotros, sigue trayéndonos a su hijo. Entonces, que Jesús venga de nuevo, a nuestros corazones, a nuestro mundo", dijo el arzobispo en su homilía. "Déjenlo entrar en sus vidas. Compartan con él sus penas y alegrías. Sientan su amor, escuchen su voz".

La celebración comenzó con una procesión de autos de una milla de largo por miembros de los grupos guadalupanos, representando a las más de 30 parroquias que participan anualmente en la procesión y misa. Los autos fueron decorados por hogares individuales con flores, imágenes y mensajes en honor a Nuestra Señora de Guadalupe y San Juan Diego.

La procesión de autos comenzó en el Parque Vincent Lugo en San Gabriel y terminó en Misión San Gabriel. El arzobispo Gómez celebró una misa especial al aire libre en el estacionamiento de la misión para así practicar distanciamiento social.

Los celebrantes de la misa incluyeron a los obispos auxiliares de Los Ángeles David G. O'Connell y Alex D. Aclan; padre Juan Ochoa, administrador de la Parroquia Cristo Rey en Los Ángeles y presidente de la Comisión de Nuestra Señora de Guadalupe; padre Chris Bazyouros, párroco de la Parroquia San Marcellinus, que alberga las imágenes de la peregrinación durante todo el año; y el padre John Molyneux, pastor de Misión San Gabriel.

Toda esta tradición honra el tiempo que comenzó el 9 de diciembre de 1531, en una colina cerca de un pueblo rural en las afueras de la Ciudad de México, cuando María se apareció como Nuestra Señora de Guadalupe a un humilde campesino quien iba camino a misa para celebrar la fiesta de la Inmaculada Concepción de María.

Su nombre en náhuatl era Cuauhtlatoazin ("el que habla como un águila") y en español se llamaba Juan Diego, ahora santo canonizado por el papa Juan Pablo II en 2002.

Rodeada de luz y hablando en su lengua indígena náhuatl, María le dijo a Juan Diego que quería una iglesia construida para manifestar el amor de Jesús y escuchar las peticiones de los fieles. A pedido de ella, Juan Diego se acercó al obispo Juan de Zumárraga, quien dudó de la historia.

Después de que Juan Diego volvió a ver a María el 12 de diciembre, ella colocó rosas dentro de su manto y le dijo que esta sería la señal que debería presentarle al obispo. Cuando Juan Diego abrió el manto, o tilma, para mostrar las flores, el obispo recibió una imagen impresa milagrosa de Nuestra Señora de Guadalupe. El nombre Guadalupe es una versión en español de la palabra náhuatl Coatlaxopeuh que significa "el que aplasta a la serpiente".

La Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México, que exhibe el manto de San Juan Diego, se ha convertido en uno de los sitios católicos más visitados del mundo, solo superado por el Vaticano y la Capilla Sixtina en Roma.