Jóvenes Católicos hablan desde el Corazón en Evento Diocesano del V Encuentro

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Por Ana María Delgado

Corresponsal Parroquial

PROVIDENCE - La mañana del sábado 28 de octubre dos jóvenes hispanos Dulce María Flores de la Parroquia de San Eduardo y Germán Cruz de San Patricio, compartieron su testimonio ante más de 250 personas que participaron del segundo día del V Encuentro Diocesano en la Catedral de San Pedro y San Pablo.

Dulce María se dirigió primero a los adultos presentes y los motivó a confiar en los jóvenes y escucharlos ya que ellos son también escogidos por Dios para ser misioneros. “Dios nos escoge porque sabe que somos capaces de realizar la misión. Desde antes que naciéramos nos escogió y sabía que estaríamos aquí hoy. Debemos de darle a los jóvenes la oportunidad de dar su opinión. Dejarles que participen más. Algunos adultos sólo dicen a los jóvenes que hagan algo, pero no les preguntan su opinión”.

Refiriéndose a una de las razones por las que los jóvenes se alejan de la iglesia, ella dijo: “Algunos jóvenes se alejan de la iglesia porque dicen que es aburrida. Debería haber más actividades con dinámicas para los jóvenes. Pero la Misa no es para ser divertida, es para escuchar la Palabra de Dios, escuchar lo que Dios nos tiene que decir”. A su vez, la joven resaltó la importancia de actividades de formación incluyendo temas como la castidad que es crucial para tomar mejores decisiones en la vida.

Finalizando su intervención, ella pidió a los jóvenes presentes que pasaran adelante y mirándolos les incentivó a perder el miedo. “Como dice Timoteo 4,2 ´Que nadie te menosprecie por ser joven, al contrario que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta y el amor, fe y pureza´. Les quiero decir que no importa cuántos años tengan, 13, 15 o 20, eso no importa. Ustedes valen la pena. Dios nos llama a ser ejemplo en este mundo y no quiero que se sientan incapaces. Satanás se quiere meter en nuestro corazón y nos quiere hacer pensar que un joven no puede hacer la diferencia en la vida de nadie. Pero eso no es cierto”.

Por su parte, Germán, un joven adulto compartió su encuentro personal con Cristo y cómo Él le cambió la vida. Contó que si no se acercaba a la iglesia, llevado por el odio, pudo haber llegado a cometer un crimen. Pero, Cristo sanó su corazón y el ahora está feliz y con paz.

El pidió que nos acercarnos a los jóvenes con un corazón misericordioso que escucha para poder ayudarlos a llevar una vida conforme a la voluntad de Cristo. “Cuando Jesús caminaba con los discípulos de Emaús, el los escuchaba (Lucas 24, 13-35). Eso quiere decir que primero debemos escuchar. A veces los padres no escuchan a los jóvenes. Los que son padres les gusta que cuando ellos hablan, los hijos los escuchen. Si ustedes quieren aconsejarlos háganlo, pero sin gritos. Porque el hecho de gritar no va ha hacer que la otra persona entienda. Si un joven ha cometido un error, en vez de reprocharle, nuestra obligación es apoyarle para salir adelante del error. Cuando uno es joven cuesta mucho tomar decisiones. Los padres no quieren que sus hijos cometan los mismos errores que ellos cometieron, pero si no hay diálogo se llega a lo mismo. Les pido que oremos por los jóvenes, involucrémonos para que ellos encuentren su verdadera identidad y vocación. Pidámosle a Dios para que en su infinita misericordia nos de las palabras cuando necesitemos hablar con ellos”.

Los participantes se emocionaron y aplaudieron por la presencia de todos los jóvenes en el evento y por las palabras de Dulce María y Germán.

Una de las prioridades del proceso del V Encuentro es involucrar a los jóvenes para que sean discípulos misioneros en su propio ambiente. Es por ello que escuchar lo que los jóvenes tienen que decir es parte importante de la misión de la Iglesia.